|
Por: J. Antonio García Macías
MUNDO DIGITAL
jagm@cicese.mx
Publicado en el diario El Vigia.
 Hay que saber que detrás de este sitio en apariencia simple, existe una forma de organizarse y un funcionamiento técnico bastante sofisticadoAlgunos lo califican como lo mejor que le pudo haber pasado a las democracias. Otros consideran que revolucionará la forma de hacer periodismo. Sea como sea, el sitio llamado Wikileaks ha estado muy presente recientemente en los medios informativos, sobre todo a raíz de haber hecho pública información que varios gobiernos hubieran preferido que siguiera siendo privada. Si bien sus implicaciones políticas y sociales son muy amplias, en esta columna comentaremos ahora sobre aspectos más bien de carácter técnico, buscando dilucidar un poco el funcionamiento de este sitio.
Contribuciones anónimas
Para empezar, al entrar al sitio llama la atención la sobriedad del mismo: no hay animaciones, ni gráficas llamativas, ni ninguno de los elementos característicos de los sitios de la Web 2.0. Se trata más bien de un sitio donde domina el texto y donde el elemento gráfico más visible es el logotipo del sitio mismo. Pero no hay que dejarse engañar por las apariencias, pues detrás de este sitio al parecer sencillo se encuentra un arsenal tecnológico y de estrategia bastante sofisticado. Para entender su forma de operar, supongamos que usted tiene en su posesión documentos que son del interés público, digamos que se trata de evidencias sobre la malversación de dinero asignado a programas sociales. Usted sospecha que si hace una denuncia ante las autoridades podría estar afectando intereses que impedirían que esta información se publicara. En ese caso, podría dirigirse al sitio Wikileaks (por ejemplo: www.wikileaks.info) donde encontrará un buzón electrónico que le permitirá depositar su información de manera completamente anónima, es decir, ni siquiera los operadores de Wikileaks saben quien les ha dejado información en dicho buzón pues no llevan un registro de los depósitos. La información que usted envíe estará protegida por mecanismos criptográficos del mismo nivel de seguridad que utiliza el ejército y los gobiernos mismos. Incluso si desconfía del Internet, puede enviar físicamente sus documentos por algún sistema de correo o mensajería convencional, sin tener que indicar el remitente real.
Una vez que Wikileaks recibe los documentos, un grupo de editores voluntarios los examina para determinar que la información sea fidedigna, que sea del interés público (no se vale publicar fotos de un amante despechado o información que mas bien debería clasificarse como chisme), y que no se revele información que pudiera poner en riesgo la seguridad de individuos o grupos de ellos. Aquí es dónde Wikileaks difiere de los sitios tipo wiki, como Wikipedia, donde prácticamente cualquiera puede editar los documentos a voluntad. En el caso de Wikileaks la información que se publica son más bien notas periodísticas editadas por expertos, quienes explican por qué la información es relevante y por qué resultará de beneficio para la sociedad que se divulgue. El hecho de que los voluntarios que trabajan (sin remuneración económica) al servicio de Wikileaks, así como los servidores que albergan su información, se encuentren en diferentes lugares del mundo, proveen un cierto nivel de robustez: si un servidor falla, están los otros para atender las consultas, mientras que los colaboradores se encuentran bajo diferentes gobiernos y sistemas legales.
No todo es perfecto
A pesar de todas sus bondades, Wikileaks no es completamente invulnerable, tal como se ha evidenciado recientemente. Como cualquier sitio en Internet, si un servidor recibe sobrecarga su capacidad de atender las solicitudes se verá sobrepasada y quedará prácticamente inutilizado hasta que la demanda baje. Esto ya ha sucedido en momentos cuando Wikileaks libera información a la que muchos quieren tener acceso de forma simultánea; también en fechas mas recientes, personas maliciosas programaron sistemas que desde fuentes diversas emitieron ráfagas de solicitudes que inundaron los servidores de Wikileaks (los llamados ataques tipo DoS o Denial of Service). Otro problema técnico surgió del hecho de que en Internet normalmente se accede a los servidores mediante el uso de direcciones simbólicas (por ejemplo, para acceder al servidor de este diario se utiliza la dirección simbólica www.elvigia.net). El problema es que dichas direcciones simbólicas son administradas mediante bases de datos especializadas llamadas servidores DNS (Domain Name System); así que los encargados de los servidores DNS que atendían a Wikileaks, al recibir presiones de los gobiernos afectados, se negaron a continuar brindándoles este servicio. Fue entonces que surgieron los llamados “servidores espejo” conteniendo copias de los contenidos de Wikileaks, estableciéndolos en países que no han censurado sus actividades. El hecho es que Wikileaks ha sufrido recientemente problemas técnicos derivados de los ataques que han sufrido sus servidores, pero afortunadamente cuenta con un equipo de voluntarios altamente capacitados que han sabido salir avantes ante tales eventualidades. Seguramente seguiremos oyendo de Wikileaks por un buen tiempo.
|