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Por Evelio Martínez Publicado en la Revista NET@ Jun 3, 2002.
El fenómeno de la brecha digital cada
vez es mayor en el mundo. El rápido avance de la tecnología ha contribuido a una
división más profunda en claras zonas de progreso y retraso. Esta condición ha
generado un proceso de polarización en todos los ámbitos. La brecha digital
impulsada por un desarrollo vertiginoso acentúa la disparidad entre países ricos
y pobres.
Se ha sabido que la amplitud de la brecha digital está muy
relacionada con el nivel socioeconómico de un país y de éste depende el nivel y
calidad de servicios públicos, la infraestructura en telecomunicaciones y de
otros factores. Se sabe que aquellos países que cuentan con buena
infraestructura y que además existe competencia, los costos de los servicios
(e.g. teléfono, acceso a Internet) serán más accesibles para los usuarios. En
cambio en los países con bajo nivel socioeconómico ocurre lo siguiente: La
infraestructura de telecomunicaciones es deficiente y en algunas zonas es nula.
Los costos de los servicios es elevada e inaccesible.
La nula competencia de los
operadores trae consigo monopolios y trae como resultado malos servicios y
caros. Este tipo de conjeturas separa más a los países ricos de los pobres.
 El tráfico de Internet en el mundo
(2001).
Los países que tienen más acceso a las
tecnologías de la información son en los que mayor prosperidad y calidad de vida
existe. Existe una clara relación entre el acceso a Internet y la riqueza. El
mayor flujo de Información de tráfico de Internet ocurre en los países más
desarrollados. La capacidad de Internet a nivel mundial en el 2001 superó los
300 Gbps, casi cinco más veces que en el 2000. Sin embargo, a pesar de la gran
capacidad de Internet en el mundo, el tráfico que se cursa está
desproporcionado. La conectividad entre Estados Unidos/Canadá y Europa fue de 56
Gbps, hacia la región de Asia del Pacífico fue de 18 Gbps. Tanto en Europa así
como en la región de Asia de Pacífico es donde se concentran los países más
desarrollados en tecnología (e.g. Alemania, Francia, Inglaterra,...Corea del
Sur, Japón,...). Pero en contraste, el tráfico de Internet entre Estados
Unidos/Canadá hacia Latinoamérica y Africa es de 3 y 0.5 Gbps respectivamente.
De aquí podemos concluir que son los países desarrollados los que generan más
tráfico de Internet y tienen mejor infraestructura de telecomunicaciones y
servicios más accesibles para los usuarios. En cambio en los países
subdesarrollados, los enlaces internacionales hacia Estados Unidos (el corazón
de Internet) son muy elevados. En los países africanos y en países de
Latinoamérica muchos de los Proveedores de Internet (ISPs) optan por enlaces
satelitales muy costosos. El alto costo, desgraciadamente es pasado a los
usuarios finales. Por dar un ejemplo, un enlace satelital entre Mozambique y
Estados Unidos de un E1 (2.048 Mbps) llegan a costar casi $90,000 dólares al
mes. Este es uno de los factores de mayor impacto en el ensanchamiento de la
brecha digital en los países en vías de desarrollo.
El intentar reducir
la brecha digital mediante la implantación de infraestructura de
telecomunicaciones e informática no necesariamente reduce la disparidad
socioeconómica. La dotación de la tecnología por si sola, no reduce la real
problemática.
La reducción de la brecha impactará en el desarrollo humano
siempre y cuando se incorporen a los proyectos iniciativas de educación
material, intelectual y moral que aseguren su continuidad y
sostenibilidad.
El fácil entendimiento de la problemática alrededor de la
brecha digital nos ayudará a visualizar de manera más clara cuales son las
causas que la originan y cuales serán las posibles soluciones para reducirla. La
reducción no es fácil y mas aún, tomará mucho tiempo para ver resultados. El
reducir la brecha digital es una carrera contra el tiempo debido a que el avance
tecnológico cambia minuto a minuto.
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